Una propuesta gastronómica única en un entorno privilegiado
En un rincón privilegiado junto al mar, se alza el alma gastronómica del hotel: El Embarcadero. Bajo la dirección de Antonio y Daniel Lorenzo, chefs reconocidos por la prestigiosa Guía Michelin, este restaurante es un homenaje al producto, a la tradición bien entendida y a la excelencia en cada detalle.
Aquí, cada plato se construye con mimo, desde los pescados frescos que llegan directamente del puerto, hasta las carnes selectas, las verduras de temporada y los arroces que rinden tributo al entorno. Una carta cuidada, inspirada en el mar y en la tierra, donde se respira honestidad culinaria y vocación por emocionar a través del sabor.
El ambiente elegante y relajado, acompañado por una sala luminosa con vistas, convierte cada visita en una experiencia sensorial, perfecta tanto para una comida íntima como para celebrar momentos especiales.
Si antes estaba bien. ahora está mucho mejor. El sitio una delicia, pero es que la comida esta espectacular. Hemos probado mucha variedad de la carta y cabe destacar sus arroces, gambas al ajillo y la tarta de queso. Sitio muy top sin duda.
Encantada la primera vez que fui pedí Aguacate en tempura y vinagreta de huevas de merluza y me ha gustado mucho, con boquerones frescos y muy bien hechas. Eso fue para compartir y luego Bacalao, pikillos y sus callos al Pil-Pil y Lubina frita en dados y sin espinas. ¡Todo riquísimo!
Cenamos anoche allí después del día de playa y chapó, el servicio genial y la comida todo un espectáculo para el paladar, el salmorejo de tomate asado es impresionante, el de aguacate riquísimo, el carpaccio de atún rojo alucinante en general cenamos de lujo y a buen precio. Con unas vistas geniales a pié de playa y en un ambiente inmejorable. Solo puedo decir que repetiremos. !Muy recomendable!
Muy buena experiencia. Una localización envidiable en el embarcadero de Calahonda, a muy pocos metros de la playa.
La atención de los camareros ha sido rápida y profesional. Los platos nos los han servido rápido pese a estar completamente lleno el restaurante. Todos los platos estaban muy buenos. Materia prima de calidad y sabores ricos.